Integración de enfermedades invisibles en el trabajo

 
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05/02/2020

Tres personas con enfermedades crónicas (Esclerosis Múltiple, enfermedad renal y colitis ulcerosa) compartieron su experiencia en un debate organizado por INDRA

Aunque muchas experiencias de personas con enfermedades crónicas no son precisamente positivas en el entorno laboral, es importante poner en valor aquellas que ofrecen buenas prácticas en el apoyo a sus empleados, adaptándose a sus necesidades, como recoge esta información.

A principios del año 2019, la empresa especializada en consultoría y tecnología INDRA propuso a sus empleados enviar sugerencias para crear clubs sobre diferentes actividades.

Ángel Manuel Fernández, empleado de INDRA y enfermo renal crónico desde hace 30 años, planteó crear un club para ayudar a los enfermos crónicos de la empresa a integrarse, dando visibilidad a las enfermedades invisibles desde el ámbito laboral y proponiendo medidas prácticas desde un punto de vista colaborativo.

La actividad de lanzamiento del club (que cuenta con 50 miembros hasta la fecha) tuvo lugar el día internacional de las personas con discapacidad, 3 de diciembre, en el que se celebró en las instalaciones de la empresa un debate sobre “Integración de enfermedades invisibles en el trabajo”. En él participaron -además del líder del club InteCro Core Team y moderador del debate- tres personas con enfermedades crónicas: Marta Cueto (Esclerosis Múltiple España, EME), Daniel Gallego (Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón, ALCER), y Javier Alises (Confederación Española de Crohn y Colitis Ulcerosa, ACCU).

Cada uno de ellos explicó cómo cambió su vida laboral desde el diagnóstico, la importancia de continuar trabajando y qué ayuda recibieron desde el entorno laboral.

Marta Cueto, Ángel M. Fernández, Daniel Gallego y Javier Alises, durante el debate

Marta Cueto, diagnosticada de Esclerosis Múltiple hace tres años, explicaba: “En mi caso, desde el primer momento he querido hacer visible la enfermedad y sus síntomas, muchas veces invisibles. Tengo que agradecer a mi empresa -GMV- por ofrecerme toda la flexibilidad que he necesitado (reducción de jornada, teletrabajo…)”. “Evitar o controlar el estrés ayuda a llevar una vida útil, activa y entretenida a nivel laboral, lo que solo puede traer cosas buenas tanto a mí como a mi entorno”, concluía.

Otras ideas recogidas durante las intervenciones y el debate hicieron referencia a lo esencial que resulta el trabajo a la hora de sentirse una persona “normal” e integrada plenamente en la sociedad, la importancia de dar con el tratamiento farmacológico adecuado, y lo útil que puede resultar en ocasiones la comunicación del diagnóstico a los compañeros -e incluso al jefe- para que sepan mejor cómo pueden ayudar. A veces “la empresa quiere prestar apoyo, pero no sabe cómo hacerlo”.

Hay aspectos concretos en cada enfermedad que pueden resultar especialmente preocupantes para los pacientes, como la diálisis en el caso de los enfermos renales. La aceptación de la enfermedad es clave para no caer en la depresión o bien para salir de ella; en estos casos, la búsqueda de ayuda externa (como puede ser la del profesional de la psicología) puede ser de gran ayuda. Las conversaciones entre iguales pueden ser en sí mismas, terapéuticas, útiles y esperanzadoras: “La salud son conversaciones”.

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