Estudio vincula la obesidad en Esclerosis Múltiple con la atrofia del nervio óptico

 
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30/06/2020

El tejido del nervio óptico ha demostrado ser un espejo para los cambios en general en la salud cerebral en personas con EM

Los pacientes con Esclerosis Múltiple (EM) que tienen obesidad experimentan un deterioro más rápido del tejido del nervio óptico en comparación con aquellos que tienen un peso normal, señala el estudio ‘Association of body mass index with longitudinal rates of retinal atrophy in Multiple Sclerosis’, publicado en el Multiple Sclerosis Journal y que ha contado con el apoyo de la National MS Society.

Debido a que la degeneración del nervio óptico se relaciona con una con un mayor deterioro de los nervios en el cerebro, medir los cambios en este tejido puede ser una manera viable de determinar si los cambios en el estilo de vida destinados a la pérdida de grasa corporal mejoran los resultados de los pacientes.

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica neurodegenerativa causada por una combinación de factores genéticos y ambientales. Otros estudios ya sugerían que la obesidad estaba vinculada con una mayor discapacidad en Esclerosis Múltiple y progresión de la enfermedad, así como déficits cognitivos.

El tejido del nervio óptico ha demostrado ser un espejo para los cambios en general en la salud cerebral en personas con EM. El deterioro en una capa concreta en el fondo del ojo, llamada capa plexiforme interna y las células ganglionares (GCIPL), parece relacionarse con una peor discapacidad, un aumento de la actividad de la enfermedad y mayor atrofia cerebral en Esclerosis Múltiple.

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins investigaron acerca de si la obesidad también incrementaba el daño, y pérdida de, neuronas en esta zona del ojo, como investigaciones previas sobre EM habían sugerido.

El estudio incluyó a 513 personas con EM que fueron clasificadas como parte de grupo de peso normal (214 pacientes), grupo con sobrepeso (153) o grupo con obesidad (146), dependiendo de su IMC (Índice de Masa Corporal).

El daño en el nervio óptico fue evaluado utilizando un método rápido, no invasivo y de alta resolución llamado tomografía de coherencia óptica (TCO). Este método usa ondas de luz para capturar imágenes transversales de la retina, permitiendo a los oftalmólogos mapear y medir el grosor de las capas del ojo.

Las personas de cada grupo de estudio tenían condiciones similares de edad, subtipo de enfermedad y duración de la enfermedad. Sin embargo, las mujeres tenían más probabilidades de encontrarse en el grupo de peso normal y las personas afroamericanas tenían una mayor tendencia a formar parte del grupo de obesidad.

En la primera evaluación de TCO, las personas con peso normal tenían un menor grosor de la capa plexiforme interna y las células ganglionares en comparación con las de los otros dos grupos. Esto se debía mayormente a que estos pacientes tenían más episodios de neuritis óptica severa, lo que significa más inflamación y pérdida de mielina en el nervio óptico.

Después de un seguimiento de generalmente (mediana) 4,4 años, sin embargo, los pacientes con obesidad mostraban una atrofia más rápida en la capa del ojo GCIPL en comparación con aquellos de peso normal.

Las tasas de atrofia en pacientes con sobrepeso (0,47%) no fueron significativamente diferentes a las de aquellos con peso normal (0,42%).

Además del peso corporal, factores como ser una persona afroamericana, hombre y tener Esclerosis Múltiple Progresiva fueron asociados de forma independiente a una degeneración más rápida de GCIPL, señalaron los investigadores.

Los científicos indicaron también que “la referencia del Índice de Masa Corporal está directamente asociado de manera independiente con una tasa más acelerada de atrofia de la GCIPL en Esclerosis Múltiple”.

El equipo concluyó: “Nuestros hallazgos en el estudio están en concordancia con trabajo previo, demostrando que los pacientes de EM con un elevado Índice de Masa Corporal presentan una progresión más rápida de la enfermedad, incluyendo una acelerada atrofia cerebral y peores resultados en deambulación y discapacidad global”.

Estos resultados también sugieren que cambios en el estilo de vida dirigidos a reducir la grasa corporal pueden mejorar los resultados de los pacientes con Esclerosis Múltiples, y medir la atrofia de GCIPL puede ser una manera factible de monitorizar la eficacia de un estilo de vida más saludable en EM. Si esto se confirma, señala la National MS Society, los resultados mostrarían un vínculo entre un factor de bienestar (peso corporal) y la progresión de la Esclerosis Múltiple, y estudios complementarios que hiciesen un seguimiento acerca de si se debe reducir peso pueden mejorar los resultados en EM.

Visto en: Multiple Sclerosis News Today

Artículo original en: Multiple Sclerosis Journal

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