El IMC juega un papel importante en la progresión de la Esclerosis Múltiple

 
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07/05/2019

Un nuevo estudio encuentra una relación entre los lípidos en la sangre y el empeoramiento de la enfermedad en pacientes con sobrepeso.

Un estudio publicado en la revista EBioMedicine ha identificado un vínculo entre un elevado Índice de Masa Corporal (IMC), los altos niveles de lípidos en la sangre y el empeoramiento de la enfermedad en pacientes con Esclerosis Múltiple (EM) que tienen sobrepeso u obesidad.

El estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación de Ciencia Avanzada (ASRC) en el Centro de Graduados de la Iniciativa de Neurociencia de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, en colaboración con los médicos de la Escuela de Medicina de Icahn en Mount Sinai, siguió a pacientes con Esclerosis Múltiple diagnosticados recientemente. Los investigadores descubrieron que las personas con sobrepeso u obesidad tenían niveles más altos de lípidos en la sangre llamados ceramidas, que colocaban marcadores en el ADN de los monocitos: células sanguíneas que pueden viajar al cerebro y dañar las fibras nerviosas. Dos años después de su diagnóstico, los participantes del estudio con niveles más altos de ceramidas y monocitos también tuvieron una mayor pérdida de habilidades motoras y más lesiones cerebrales.

“Nuestro estudio identifica correlaciones importantes entre los niveles de ceramida, el índice de masa corporal y la progresión de la enfermedad en pacientes con EM”, dijo la directora de la Iniciativa de Neurociencia de ASRC, Patrizia Casaccia, profesora del Centro de Graduados. “Encontramos que las personas con sobrepeso y obesas con Esclerosis Múltiple tienen niveles más altos de ceramida que las personas con la enfermedad que no tienen sobrepeso y también que las personas con sobrepeso u obesas pero que, por lo demás, están en condiciones saludables. Esto es importante porque hemos identificado ceramidas anteriormente en el líquido cerebro-espinal que rodea el cerebro de los pacientes con EM, y atribuimos su mayor abundancia a los esfuerzos del cuerpo por reciclar la mielina dañada. Sin embargo, en este estudio también detectamos niveles más altos de ceramida en la sangre de pacientes con Esclerosis Múltiple con sobrepeso y obesos de los que lo hicimos en pacientes con índice de masa corporal normal, lo que sugiere que los lípidos excesivamente abundantes pueden derivarse no solo de las células cerebrales dañadas, sino también de una ingesta excesiva de grasas saturadas en la dieta”.

Metodología

Dos cohortes de pacientes, uno primario y un grupo de validación, pertenecientes al Centro Corinne Goldsmith Dickinson para la Esclerosis Múltiple en Mount Sinai y los Institutos Nacionales de la Salud, fueron analizados en el estudio. Para el primer grupo se evaluó a 54 pacientes con Esclerosis Múltiple sin tratamiento previo de 18 a 60 años de edad con índices de masa corporal (IMC) altos o normales mediante Resonancia Magnética cerebral para identificar signos de daño cerebral; una evaluación clínica para determinar el peso, las discapacidades y otra información vital; y análisis de sangre para analizar los tipos de lípidos circulantes y glóbulos blancos. Se evaluó de manera similar un grupo de validación independiente de 91 pacientes con EM del Instituto Nacional de Salud con las mismas características y cohortes de control adicionales de individuos sanos dentro del mismo rango de IMC.

Los investigadores encontraron que los pacientes con EM con IMC alto tenían niveles más altos de ceramida y más monocitos circulantes de lo que eran evidentes en individuos sanos con el mismo IMC. Los pacientes con EM con IMC alto mostraron empeoramiento de la discapacidad y más lesiones cerebrales en la RM en comparación con sus homólogos de IMC normales. Los investigadores descubrieron que las ceramidas pueden entrar dentro de las células inmunes llamadas monocitos y cambiar la forma en que estas células leen la información genética codificada en el ADN. Estos cambios epigenéticos también se encontraron en monocitos que circulan en la sangre de pacientes con EM con IMC alto.

Significado

La detección de ceramidas en el interior del núcleo de las células sanguíneas y la capacidad de estos lípidos para inducir cambios epigenéticos sugiere que los ácidos grasos saturados pueden tener efectos funcionales de larga duración, que con el tiempo dirigirán el curso de la enfermedad de la EM hacia el empeoramiento de la discapacidad. En resumen, los malos hábitos alimenticios pueden tener consecuencias negativas en sujetos sanos, pero tienen un efecto perjudicial aún más pronunciado en pacientes con Esclerosis Múltiple porque la mielina degradante puede acumularse y aumentar aún más los niveles de ceramida.

“Este estudio nos da una visión muy necesaria de las influencias ambientales que pueden afectar y cambiar el comportamiento de las células en el cuerpo de un individuo”, dijo Kamilah Castro, la primera autora del artículo y una estudiante graduada en el laboratorio de la profesora Casaccia. “Nuestros hallazgos sugieren que el aumento de los niveles de grasa saturada como resultado de los hábitos dietéticos es una causa probable de los cambios epigenéticos que hacen avanzar la EM, lo que nos da un punto de partida para una posible intervención”.

Los hallazgos de los investigadores respaldan el concepto de nutri-epigenómica (la capacidad de los alimentos para modificar la forma en que cada célula interpreta la información genómica) y la idea de que los factores del estilo de vida como la dieta y el peso pueden funcionar como modificadores de la enfermedad. Se necesitan estudios adicionales en cohortes más grandes para validar los hallazgos actuales. También se necesita investigación adicional para determinar si las intervenciones dietéticas específicas y el control del peso podrían ser útiles para ayudar a los pacientes con EM a manejar y retardar la progresión de su enfermedad y responder mejor a los tratamientos que modifican la enfermedad.

“Este estudio traslacional es emocionante desde una perspectiva clínica, ya que arroja luz sobre un mecanismo potencialmente importante que puede ayudar a explicar nuestras observaciones clínicas con respecto a la obesidad y el pronóstico de la EM”, dijo Ilana Katz Sand, directora médica asociada del Corinne Goldsmith Dickinson Center for MS Monte Sinai. “Esperamos continuar trabajando en este importante tema a través de futuros estudios clínicos para evaluar el impacto del control de peso y la intervención dietética en la EM”, añadió.

Fuente: Science Daily (https://www.sciencedaily.com/releases/2019/04/190411131553.htm)

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