La hormiga sin nombre

 
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26/01/2017

Recuerdo todavía aquella “hormiga” subiendo, bajando, desapareciendo y apareciendo sin apenas hacer ruido, pero haciéndose insoportable en mis brazos… aquella hormiga que no tenía nombre alguno, ni remedio para hacerla desparecer.

Recuerdo todavía aquella “hormiga” subiendo, bajando, desapareciendo y apareciendo sin apenas hacer ruido, pero haciéndose insoportable en mis brazos… aquella “hormiga” que no tenía nombre alguno, ni remedio para hacerla desparecer.
Recuerdo las visitas a diferentes médicos, y la causa a la que emparejaban el hormigueo en mis brazos era el estrés y el cúmulo de nervios. Por tanto, el remedio eran pastillas para la ansiedad… Pero pasaron los meses de otoño, llegó el inverno y yo seguía con aquella hormiga, y con dolores en las cervicales.
 
Por fin, el médico decidió derivarme al neurólogo para hacerme una resonancia. Recuerdo sus palabras, “para que te quedes tranquila y veas que no es nada te haré una resonancia”. Y yo misma pensé “claro no es nada, tengo hormigueo en los brazos, dificultades para escribir, llega febrero y tengo los exámenes en la universidad, cuando lavo los platos se resbalan… pero claro son nervios ¿no?”.
Llegó el momento de visitar al neurólogo para comprobar que no eran más que nervios. Antes de marchar de casa, le dije a mi madre que no hacia falta que me acompañara, ”total para que nos diga que son nervios puedo ir sola”. Pero en la consulta todo fue distinto. Justo al entrar el médico me preguntó si alguien me acompañaba. Al rato, muy amablemente, me dijo que tenía una lesión intermedular y que para poder descartar deberíamos hacer más pruebas.
¿Os lo imagináis? Yo con apenas 24 años, sola en el hospital, a unos 60 kilometros de casa, asustada y sin apenas comprender nada…

Cuando regresé, entre muchas lágrimas conseguí dar el número del neurólogo a mi madre para que le llamara, ya que lo único que tenía claro era que tenían que hacerme más pruebas y que la hormiga no se llamaba ansiedad.

Días después ingresé para hacerme otra resonancia con contraste, una punción lumbar, potenciales evocados y otra prueba más que no recuerdo.

Por fin, aquella hormiga tenia nombre: Esclerosis Múltiple. […]” – Caterina

Cada año 1800 personas en España, principalmente jóvenes, son diagnosticados de Esclerosis Múltiple (EM); una enfermedad neurológica que puede producir una gran variedad de síntomas (hormigueo, temblor, problemas motores y de visión, fatiga, pérdida de memoria…) que además se manifiestan de forma diferente de una persona a otra, lo cual puede dificultar su diagnóstico. Aún no se conoce qué causa la EM, ni tiene cura.

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Una respuesta
  • Carlos.Juarez
    ene 26, 2017

    12 años diagnosticado

    Carlos.Juarez ene 26, 2017
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